El día de la primera rosca, el día 3, los amigos hablamos, cómo no, de Venezuela. Representamos un espectro diverso: morenistas (fanáticos de AMLO), PRIANistas (anti AMLO) y los que votaron a Sheinbaum pero no a su partido (entre los que me incluyo).
Curiosamente, hubo consenso y la conversación murió rápido: todos felices de que el pueblo venezolano se haya librado del sátrapa Maduro, todos de acuerdo que Trump es un mal bicho que va con mala intención y que esto sienta un precedente terrible en la región.
Comparen esto con la bochornosa imagen que nos han dado estos días las redes sociales: europeos dizque progresistas explicándole a los venezolanos que son unos fachapobres. Iberoamericanos residentes en Europa manifestándose frente a embajadas de EEUU para “defender” a Venezuela… y ni un solo venezolano entre sus filas.
Quizá el pensamiento irracional surja por tener la vida solucionada y sufrir de aburrimiento existencial.