Ayer día 3 quedamos con unos amigos de la secundaria de Blanca a “partir la rosca”. La de Reyes, por supuesto. Una tradición más donde la versión mexicana es similar a la española pero amplificada en todas sus vertientes. Cenamos, bebimos, partimos (y comimos) la rosca (masa muy parecida al brioche, decoración de fruta confitada y tiras de dulce de membrillo*), bailamos, jugamos futbolín y hasta al 4 en raya, en un roof garden con vista a la chinampa, a 8 grados centígrados. Frío, ¿cuál frío?
Hoy día 4 hemos quedado con la familia a “partir la rosca”. Algunos parientes no viven aquí y regresan a sus casas mañana.
El día 6 no creo que me apetezca ya 😅
Igual que en España, dentro de la rosca se ponen cosas y hay una dinámica alrededor de quién se las encuentra en su pedazo. En España a quien le toca “el haba” paga la rosca. En México, a quien le toca el Niño Dios (un muñequito de plástico) paga o cocina los tradicionales tamales del día de la Candelaria (2 de febrero).
*como dulce de membrillo pero se puede hacer con más tipos de fruta: mi favorito, el de guayaba.