Pelotones en los hutones

via chinochano http://chinochano.zoomblog.com/archivo/2012/09/17/pelotones-en-los-hutones.html:

Poco se ha hablado en este blog, pese a sus años de antigüedad, de un asunto tan tópico como son las bicicletas. Ciudades como Pekín ya no son la marea de vehículos de dos ruedas que debieron ser en los años 80 y 90, pero las bicis todavía son un transporte muy utilizado. En Pekín ello se debe, en parte, a los enormes carriles bici que se mantienen, pero también a la ausencia casi total de pendientes y cuestas en toda la capital, pese a lo grande que es y las montañas que la rodean.

En otras ciudades chinas, en cambio, las bicicletas están casi abolidas por la fiebre compradora de coches que le ha dado a los chinos en la última década, y en Shanghái, ciudad de calles estrechas y automóviles rápidos, apenas se las ve. No obstante, cierto auge en los últimos años de las bicis eléctricas (que estuvieron prohibidas unos años en Pekín, pero ya son legales) ha ayudado a cierta recuperación del parque ciclista en la capital y otras ciudades.


Pekín, circa 1990


Los ciclistas chinos presentan dos diferencias fundamentales con respecto a los -escasos- de España: la primera, que los pasajeros que viajan en la parte de atrás, si los hay, no se sientan como si montaran a caballo, al modo más habitual en España (aunque rara vez se ve a dos en una bici en nuestro país). Lo hacen, en cambio, a la manera Feria de Abril, es decir, sentados de lado, con las dos piernas en el mismo costado.


Otra importante diferencia es la forma en la que mucha gente monta y desmonta de las bicicletas, sobre todo las señoras de cuarenta, cincuenta años (las bicis en China son para todas las edades). Se trata de un sistema muy peculiar, casi definible como “montar la bici en marcha”, que si uno intenta sin entrenamiento puede costar una buena leche. No sé si voy a saber explicarlo, pero lo voy a intentar, consiste en lo siguiente (si se es diestro):

– Colocarse de pie al lado de la bici, situada ésta a la izquierda del cuerpo, y tomar el manillar de ésta sin montarse todavía.
– Desde allí, y aún sin montar en la bici, poner el pie derecho sobre el pedal derecho, situado éste en la parte más baja de su giro. El pie izquierdo queda todavía en el suelo, como si fuéramos a la pata coja.
– A continuación, el pie izquierdo aún en el suelo es usado para dar impulso sin necesidad de pedalear (ya que es imposible pedalear en ese momento, con sólo un pie en los pedales).
– Al cabo de unos segundos, cuando la bicicleta tiene ya una velocidad decente, es cuando, en marcha, el ciclista pasa su pierna izquiera sobre la bici, coloca el pie izquierdo en su pedal, y empieza a pedalear con normalidad.


Después de tantos años en China desconozco aún cuál es la ventaja de este sistema… Seguramente, requiere algo menos de fuerza de las rodillas, que con las artritis y tal no siempre responden como debieran, y tal vez por ello se utilice entre personas más mayores, aunque lo de montarse medio en marcha también requiere mayor pericia.

Igual de curioso es que, si son muchas las personas que montan la bici así, en marcha, también son muchas las que se bajan en marcha, más o menos siguiendo le proceso inverso: cuando se quieren parar, en vez de usar el freno, pasan la pierna izquierda por encima del sillín y tocan con ella el suelo a la derecha de la bici, poniendo también de inmediato la pierna derecha en tierra y haciendo una carrerilla para no parar en seco o caerse de morros. Este sistema -que, como el anterior, no es fácil de explicar con palabras, es mejor verlo para entenderlo- aún me intriga más que el de puesta en marcha, porque requiere cierta maña y no parece ahorrar mucho en gasto físico o del vehículo… Bueno sí, ahorra algo en la goma de la zapatilla del freno, pero a cambio gastas más la de las zapatillas del pie.

Me he acordado de todo esto porque el otro día casi choco con mi bici con una señora que iba en el mismo carril que yo (creo que el que iba en dirección contraria era yo) y la señora frenó con este sistema, desmontando en marcha, para evitar el choque, pese a la inminencia del accidente. Cierto es que no pasó nada (y si hubiéramos chocado no nos hubiéramos lastimado, íbamos los dos muy despacio) pero me maravilló que utilicen sistemas tan complicados -para nuestros ojos- aun en caso de emergencia.

Añadiré, por último, que en Pekín se ha instalado en los últimos tiempos, como ha pasado en muchas ciudades españolas, un sistema de alquiler de bicicletas, algo que resulta sorprendente, teniendo en cuenta que en esta ciudad casi todo el mundo tiene bici y no necesita alquilarla. Quizá le sirva a algún turista, aunque no le acabo yo de ver la utilidad.

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