Adivinen a qué hora sonó la alerta sísmica 😅

Profundamente dormida, tapones de oídos y todo, zas, de nuevo la alerta sísmica en nuestra casa de Anenecuilco (donde nació Emiliano Zapata). La flamante alerta cell broadcast suena… Bueno, igual que en España porque es configuración del terminal. Pero si a él le añadimos el sonido de la aplicación SASSLA, ya les aseguro que hasta a alguien en coma moviliza el estruendo. Totalmente groggy cogimos teléfonos móviles, algo de ropa, bajamos la escalera, abrimos la puerta (cerrada con llave) y al jardín en 59 segundos. Para habernos matado, yo no tengo recuerdo de haber bajado peldaños.

No hubieron luces. No se movió nada aquí. Alguien de Acapulco lo contará muy diferente. Diez minutos después, a la cama.

Hoy en redes sociales se abrió el debate sobre falsos positivos y falsos negativos, aunque con otras palabras. Yo lo tengo claro: en diagnóstico médico y en este asunto, con los falsos positivos siempre. Ya es responsabilidad de cada cual no entrar en pánico y no apresurarse en demasía. Unas escaleras en situación idéntica ya se cobraron una vida en el sismo de hace apenas algo más de una semana.

Otro día hablamos de SASSLA, que es un historión apasionante.

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