Empezamos el año como me gusta: con toda la familia, en el recalentado.
Les explico: allá donde celebramos la Nochevieja, nos volvemos a juntar todos en la mañana para desayunar lo que sobró. Así suena muy mal. En realidad los platillos son perfectos para saber mejor el día siguiente.
Al friazo de la noche, la calidez del sol invernal en CDMX. Todos más relajados, todo fluye mejor. Es como el chill out a la rave. Con tus personas queridas. ¿Puede ser mejor?