Estudié en la UPC durante casi toda la construcción del Campus Nord: nos instalaron en el primer aulario y a temblar 5 años con las excavadoras que hacían los cimientos de los siguientes. El ruido era intolerable y pensé que nunca más se me sometería a semejante tortura en periodos en los que se supone tengo que pensar. Pues ahora me toca trabajar en un edificio en obras. 7 pisos de reforma total. Vuelven los temblores y el estruendo. ¡Que no me pase ná!