El episodio de hoy de batallitas de la vigi:

Hace muchos, muchos años, una adolescente de extrarradio se encontró una tarjetita de suscripción a la revista Newsweek en el suelo de la entrada de la Escuela Oficial de Idiomas de Drassanes (de cómo esa adolescente siendo más chica todavía consiguió plaza pasando la noche haciendo cola, ella sola, en pleno Raval de Barcelona es para otro día). La susodicha tarjetita decía que el primer número era gratis. Tras su recepción, si la editorial no recibía el medio de pago simplemente dejaría de enviar las revistas. Nada que perder, dijo la adolescente, que no había visto una tarjeta de crédito en su vida. Solo un sello a Estados Unidos que invertir. No corta ni perezosa rellenó el formulario con la dirección de casa de sus padres, lametazo al sello y al buzón. Un mes más tarde, la primera revista. 15 días después, la segunda. Un error, pensó, igual me han dado el beneficio de la duda. Dos semanas más tarde, otro ejemplar. Y así hasta ¡veinticuatro! revistas gratis.

El inglés y la cosmovisión que adquirí con Newsweek en mi primer año de universitaria son impagables… y fueron impagadas.