Veo en Twitter un mensaje de la librería LGTB Berkana en la que sus fundadoras piden ayuda para mantener la tienda abierta. Primero comentan la importante labor que han realizado en sus 20+ años de existencia, luego mencionan sus problemas de rentabilidad y, cómo no, le echan las culpas a los cambios en los hábitos de consumo cultural, a Amazon y a “la piratería”. Eso hace que me plantee un par de cosas:

1. En esta vida NADIE NOS DEBE NADA. En el corto plazo quizás sí, pero a la larga, no. No reconocerlo es una tremenda fuente de amargura e infelicidad. Lo oigo continuamente: “yo que llevo 30 años en la empresa y no he faltado un día…” “… que hasta con gripe he venido a trabajar…” Este planteamiento es incorrecto. Tú trabajas. A corto plazo, tu empleador está en deuda contigo. A corto plazo. En situaciones normales, la empresa te lo compensa con una cosa llamada SALARIO y deja de tener esa deuda pendiente. Acéptalo y dormirás mejor. Berkana lo mismo. Esas personas que acudieron a la tienda en busca de cobijo y modelos de referencia cuando no había visibilidad LGTB probablemente se fueron con un par de libros y tres cintas VHS debajo del brazo. La deuda moral, si es que la había, quedó saldada hace años.

2. LAS COSAS CAMBIAN Y NOSOTROS TENEMOS QUE CAMBIAR a la par, o nos quedaremos atrás. ¿Te preocupa Amazon? Pues monta tienda online. ¿Ya la montaste? [la de Berkana no está mal, por cierto] Pues compara tus precios. ¿Son similares y sigues sin vender libros? [pongamos por ejemplo el último de Sarah Waters: la diferencia es menos de 1 € entre Berkana y Amazon] Pues quizás es que no son títulos muy populares (vamos, que ni Amazon los vende en cantidades significativas) y tu modelo de negocio no está bien adaptado a “la larga cola”. Analizad vuestras ventas actuales. ¿Qué se vende más, los libros o “los pongos”? (souvenirs, tarjetas, bolsas con banderita de colores…) ¿Vendéis más online o en la tienda física? Y tomad decisiones en base a esa información. Quizás tengáis que cerrar la tienda física, o, si la queréis mantener, os tengáis que ir a otra ubicación más barata y hacer que sirva a la vez de punto de venta y de almacén. Quizás tengáis que reducir el espacio dedicado a libros y poner más souvenirs de Chueca. O montad una cafetería con punto de venta de libros y de souvenirs. O compartid espacio con una ONG LGTB que cuente con subvención, qué sé yo. Vosotras mismas lo habéis dicho, “los hábitos han cambiado”. Vosotras sí habéis hecho el esfuerzo de abordar el comercio por Internet, pero vuestro “core business” no creo que haya cambiado mucho. A veces las situaciones cambian tanto que por mucho que nos esforcemos, lo inevitable sucede. Tampoco nadie necesita burros para labores del campo y por eso se están extinguiendo. Pedir ayuda tiene un efecto inmediato pero poco perdurable, y su eficacia cae drásticamente cuando se repite. Quizás un pico de ventas y de donaciones permita pagar el alquiler algunos meses más. Pero no será suficiente si el problema no es puntual, como parece ser el caso.

Buena suerte y preparaos para una nueva etapa, ¿que quizás sea mejor?