Al fin tengo un dispositivo movil bueno, bonito, barato, que me convence y me permite escribir alla donde este sin que me de pereza. La ausencia de acentos en este texto delata que todavia me queda trabajo por realizar en temas de configuracion, pero de momento estoy razonablemente contenta. Se trata de un Kindle Fire HD de 8 pulgadas de nueva generacion (109 eur) con una funda-teclado bluetooth de marca Moko (no se me rian) (38 eur), un lapiz tactil (13 eur) y una micro SD de 120 GB (20 eur). Me va bien para escribir en el blog (a traves de la app de WordPress que estoy usando ahora mismo), para actualizar apuntes en nube con OneNote, listas de tareas en Tello (con el bonus de que se sincronizan automaticamente mis shopping list y to do list de Alexa), y para escritura en local, una joya llamada TextMaker HD: su interface de usuario es igual a Word antes de que este se hiciese hipster, permite guardar en un monton de formatos, incluido los compatibles con MS Word y con LibreOffice, y permite guardar en local asi como en todos los sistemas cloud que se te ocurran (Drive, OneDrive, Dropbox, Evernote, y CloudDrive).

Ciento ochenta euracos que me permiten hacer practicamente lo mismo que combinaciones mucho mas caras. Hasta estoy agradecida por el fiasco del Lenovo Yoga Book que sufri en noviembre pasado. Tuve que desistir de la compra debido a un problema de licencia de Windows (disparidad entre la licencia y la version instalada en la maquina, problema que afecto al menos a un lote integro vendido en FNAC). En retrospectiva me doy cuenta que jamas me hubiese podido acostumbrar a aquel teclado haptico, que es una excelente idea pero (de momento o al menos hasta que mejore mucho el software que lo gestiona) para touch typists o mecanografos de toda la vida como yo, a quienes el teclado “habla” por las yemas de los dedos, es un tormento de usar.