Nivel estupidez de nuestra sociedad: máximo. Ejemplo: incidente del puñetazo de Justin Bieber y que alguien pueda pensar que el cantante haya hecho algo mal. Recapitulemos: el tal Bieber acude en coche al lugar donde va a dar su concierto y donde se acumulan los fans. Para tener un detalle con estes (oh my god, le he visto la cara a 2 metros de distancia!) el tal Bieber decide bajar la ventanilla. En ese momento llega un pavo, mete la mano por la ventanilla y le toca la cara. Bieber responde con un puñetazo.

Si a mí, una doña nadie que no tengo que estar paranoica por la existencia de chalados obsesionados conmigo que quieran matarme, alguien me toca la cara yendo yo tan tranquila por la calle, o estando en el autobús, o en la cola del Mercadona, quizás no le pegue un puñetazo porque soy pequeña y no tengo tanta fuerza, pero sí os aseguro que le meto dos dedos en los ojos (así en plan peli de Bruce Lee), ¿qué le puede pasar por la cabeza a un famoso que sí tiene motivos para la paranoia mencionada más arriba cuando alguien invade tan gravemente su espacio personal? El puñetazo fue poco, la verdad. Y muy comprensible.